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Trucos de ahorro que los supermercados no quieren que sepas

El diseño de los supermercados e hipermercados no es casualidad. Es el resultado de muchos estudios de comportamiento, y está pensado para que los clientes compren más. Frente a tanta inversión en marketing, no estás indefenso. Puedes burlar esas técnicas de venta con estos trucos de ahorro que funcionan muy bien. ¡No te los pierdas!

No quieren que sepas el poder que tiene una lista

Si vas con tu lista de la compra y solamente te atienes a ella, haces que todo el diseño tan bien estudiado de la disposición del supermercado sea prácticamente inútil.

  • De nada sirve que ellos hayan dispuesto el agua y la leche al fondo del establecimiento para obligarte a pasar delante de otros productos y tener tentaciones de comprarlos.
  • Tampoco les da resultado cambiar la ubicación de algunos productos de vez en cuando, para obligarte a mirar artículos que no tienes previsto llevarte.

Eso, siempre que te mantengas firme y solo compres lo que pusiste en tu lista, claro está.

Las dos que cité antes son solo una muestra de todas las estrategias de los supermercados para que te fijes en productos que no tienes pensado comprar.

  • Colocan mostradores adicionales con ofertas en los pasillos principales, porque saben que tienes que pasar por allí. Y los hacen muy llamativos para captar tu atención.
  • Diseñan el ancho de los pasillos para que puedan cruzarse dos carritos, pero lo justo. Todo eso para que tengas que frenar el ritmo y tener tiempo de mirar a las estanterías, aunque estés en una sección que no te interesa.

El objetivo de cada una de esas estrategias es el mismo:  favorecer la compra compulsiva. En otras palabras, que vuelvas a casa con algo que no tenías pensado comprar. Y es mucho más probable que eso ocurra si vas con una lista mental aproximada de lo que necesitas. Si tomas el tiempo de preparar una lista exhaustiva, no te pasará.

No quieren que dejes a tus hijos en casa

Prefieren que vayas en su compañía a comprar, porque los niños suelen influir en la compra, y pedir que cojas ciertos productos. Está claro que también influye la educación, pero hay que reconocer que en ocasiones resulta más fácil comprar la paz haciéndole caso al niño. Todo eso lo saben muy bien los supermercados.

Por eso colocan productos atractivos para los niños a la altura de sus ojos. Así saben que pueden captar su atención.

Y no puedo dejar de mencionar un clásico: las golosinas en la línea de cajas. Saben perfectamente que durante los minutos que el niño esté esperando con el adulto, es muy probable que intente convencerlo de comprar algún dulce.

En realidad, lo de las golosinas en las cajas también va destinado a los mayores. Porque cuando estás esperando, eres más propenso a plantearte compras adicionales. Por eso tiendas como Decathlon, Primark o Mediamarkt han rodeado el pasillo de espera de estanterías con artículos baratos.

En cualquier caso, uno de los trucos de ahorro que te propongo es que si puedes dejes a los niños en casa cuando vayas a comprar.

Hacen todo lo posible para complicar las comparaciones

En eso, hay que decir que la culpa es más de las marcas que de los propios supermercados, aunque esos también influyen.

Los fabricantes de los productos se las ingenian para hacer envases de todos los tamaños y formas, para confundirte cuando valores el precio.

  • Una especialidad es hacer envases que parecen mayores de lo que son. Un ejemplo clásico son las cajas de cereales y otros envases que contienen fácilmente un 20 o 30% de aire. Cuando lo ves, parece grande, pero realmente no contiene tanto producto como te esperarías.
  • Otro truco es vender un artículo por dosis individuales. Como en valor absoluto el precio es bastante más bajo que el de envases mayores, parece una opción barata. Pero, en realidad, las dosis individuales suelen ser mucho más caras.

Los supermercados colocan a la altura más cómoda para el cliente los productos que tienen más interés en vender.  Suele tratarse de aquellos que más márgenes les generan.Pero, por suerte, por ley están obligados a poner una referencia comparativa del precio del producto. Según el caso es por kilogramos, por litros o por unidades. Si tomas unos segundos para comparar el precio unitario para cada producto que compras, todas esas estrategias para confundirte no servirán de nada.

No quieren que compres solo la cantidad que necesitas

A ellos les interesa vender más, aunque sea con algún descuento adicional. Por eso te hacen esas ofertas de 3×2 o la segunda unidad con un tanto por ciento de descuento.

No digo que en contados casos esas promociones no sean interesantes. Pero, en realidad, la mayoría de las veces no compensan.

Algunos usan trucos psicológicos. Cuando te dicen: “la segunda unidad con un 70% de descuento”, en realidad te están haciendo una rebaja del 35% si compras dos unidades. Y ya no parece tan barato, visto así.

Eso es sin contar que en muchos casos la cantidad de producto que tienes que comprar para beneficiarte de la promoción es exagerada respecto a tu consumo. Corres el riesgo de que caduque parte de tu compra.

Tampoco hay que menospreciar el efecto psicológico que tiene sobre el consumo el disponer de una gran cantidad de producto. La ilusión de abundancia puede llevarnos a usar más de lo que necesitamos. Lo que tiene como efecto que acabemos gastando más.

Por suerte, si haces caso a estos trucos de ahorro en supermercados, tendrás tu lista, por lo que no vas a comprar algo imprevisto, por mucho que esté en oferta. Y si una de las cosas de tu lista lleva promoción, ahora que conoces la realidad sobre las ofertas, sabrás tomar la decisión correcta.

No quieren que uses un carrito pequeño

Los carritos de los supermercados son grandes por varios motivos. Uno de ellos es que permiten colocar productos voluminosos o compras muy grandes.

Pero, ¿te has fijado que no suele haber carritos medianos? Tienes que elegir entre uno grande y una canasta, que en la mayoría de los casos es demasiado pequeña para la compra semanal. Una de las razones es porque usar un carrito grande te incita a rellenarlo con más cosas.

Por suerte, contrarrestar esa técnica es bastante sencillo. Si vas con otra persona, podéis llevar dos canastas. Si vas en solitario, puedes llevar tu propio carrito de la compra (si el establecimiento lo permite). Si no hay más remedio, puedes optar por el carrito del supermercado. Después de todo, vas con tu lista preparada de casa y es poco probable que compres más de lo necesario.

 

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