René Escobar sueña con el Polo Sur

René Escobar ha mencionado en múltiples ocasiones que el sueño que lo ha perseguido desde niño es el de poder viajar al Polo Sur. Fue el 14 de diciembre de 1911 cuando los exploradores Roald Amundsen, Helmer Hanssen, Sverre Hassel y Oscar Wisting, realizaron la primera travesía por este lado del mundo. Al igual que Escobar, estos entusiastas viajeros tuvieron en mente durante mucho tiempo el ser los primeros hombres de la historia conocida que caminan sobre los tímpanos del hielo de la Antártica.

Dejando todo de lado, estudios, familia y amistades, estos intrépidos exploradores lo arriesgaron todo por perseguir su sueño. No descansaron hasta llegar a ese territorio con temperaturas que alcanzan hasta los – 60 grados centígrados. Y nos es para más, esa tierra despertó desde tiempos remotos una curiosidad casi mágica en todo viajero, quienes imaginaban miles de cosas y situaciones que podían suceder en ese lugar, poblada por los personajes más extravagantes salidos de la imaginación.

De manera similar a como había ocurrido siglos antes con la llegada de los europeos a América, quienes imaginaron individuos extraordinarios y mágicos fuera de esta realidad: amazonas, mitad animales mitad humanos, civilizaciones con costumbres distintas, entre muchas otras cosas más. Esa misma inquietud es el principal motor que ha motivado el viaje, lo desconocido ha inquietado desde siempre al ser humano quien es un nómada por excelencia, quien siempre ansía conocer más, enfrentarse a lo novedoso con un miedo vivificante corriéndole de un lado al otro del cuerpo.

René Escobar se ha mantenido como un personaje que siempre busca cumplir con sus metas. Una idea que nació cuando de niño miraba por la televisión los documentales de National Geographic o de Discovery Channel sobre la vida de los pingüinos, de los esquimales o de todo lo que se relacionara con la vida en los territorios inhóspitos de los polos. Alimentar la imaginación siempre ha sido el principal aliciente para hacer grandes proezas en la vida. Aunque haya personas que aún temen perseguir sus sueños, el joven emprendedor mexicano tiene ese deseo que se ha convertido en obsesión muy dentro de sí, la misma que le hizo fundar su propia empresa, ser un filántropo, desarrollarse como atleta de alto rendimiento o simplemente ser el mejor padre de familia.

Con ese entusiasmo y dedicación, no dudo que en un tiempo no muy lejano veamos el proyecto de René, su anhelo de infancia, hecho por fin realidad.