Elena Garro: joya hasta hace poco apreciada + Abraham Cababie

Elena Garro, la segunda mejor escritora mexicana, encontró las palabras y estética literaria para plasmar conflictos sociales que seguimos arrastrando.

Comencemos por aclarar lo de “la segunda mejor escritora mexicana”: muchos críticos y lectores ávidos concuerdan con que Sor Juana Inés de la Cruz ha sido, y quizá será, la mejor escritora mexicana de todos los tiempos.

Sin embargo, Elena Garro, quien hasta hace poco seguía bajo la injusta y desagradable sombra de autores (hombres) renombrados que se apropiaron de la corriente del realismo mágico, ha sido redescubierta y mínimamente apreciada por la genialidad, sensibilidad y destreza para escribir sobre temas que se han escrito, pero desde fuera.

Fácil es hablar de la pobreza si no se ha sido pobre. Elena vivió en carne propia el exilio por criticar lo que pocos se han atrevido a criticar y ello le costó vivir sus últimos días en la indigencia.

También es fácil escribir sobre el papel que han vivido las mujeres durante generaciones cuando se es hombre y pensar que se crea arte a partir de esas vidas. Elena, como una de las pocas escritoras mexicanas que ha recibido reconocimiento, escribió sobre nuestras vidas y las vidas de nuestras madres, abuelas, bisabuelas y para más atrás todavía.

La culpa es de los tlaxcaltecas

Un ejemplo de ello, que además toca el tema de las razas durante la época prerrevolucionaria, es La culpa es de los tlaxcaltecas. La señora Laura es un personaje expuesto tan íntimamente que sus emociones de culpa, amor, traición y miedo son el eje de una sociedad que no supo reconocerse en la historia porque fue borrado su papel.

Aunque muchos la consideran la autora que inició formalmente con el realismo mágico, Elena Garro rechazó tal etiqueta por considerarla un invento mercantilista. Lo innegable es la profundidad de sus textos y la sensibilidad con la que los abordó.